Nadie esta aquí por mucho tiempo. Todos en tránsito, en algún momento, deben partir. Un denso aeropuerto en cámara lenta. Caras nuevas como la mía, se suman al tablón, aunque en algún momento nos debemos ir como otros ya lo hicieron y lo hacen. Por eso siempre tantas despedidas, amistades tan fugaces como intensas se extienden en la distancia, en un mail, un chateo: Hi there!
Qué velocidad. No sé que efectos tendrá sobre mi alma semejante batidora. Qué geografía, qué oleaje, tanta cerveza, cuanta salidas y maletas, cuántas horas en la fila, cuántas fotocopias, cuántos besos, mapas y monedas. ¡Qué velocidad!
Qué velocidad. No sé que efectos tendrá sobre mi alma semejante batidora. Qué geografía, qué oleaje, tanta cerveza, cuanta salidas y maletas, cuántas horas en la fila, cuántas fotocopias, cuántos besos, mapas y monedas. ¡Qué velocidad!
2 comments:
Aprovecho de contarte que la Susana anda por ese aereopuerto por un tiempecillo, esta cerca de londres instalada, pero va a ver a la Aurelia Balcells que vive ahi mismito, mas amiguitas para saludar y despedirse.
Pensamiento comun para todos los que estamos en Londres. Es duro muchas veces y hasta dan ganas de dejarlo todo cuando pasas por estas situaciones pero al final siempre seguimos conociendo nuevas caras y recordando los buenos momentos con las que se fueron... Enhorabuena por este post!
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