Monday, May 29, 2006

El día que Malayo lloró
[Paráfrasis de una lectura de “Sumatra” de Julio Carrasco]

Sentado leyendo poemas
Imagine a Malayo dando cuenta de su estado anímico
Luego de cerrar lentamente
un misterioso libro de textos apócrifos.

Imagine que por una razón ajena a su lectura
Malayo podría haber vertido lágrimas en mi memoria.

Alguna mujer tan apócrifa como ese libro seria la razón de tan crudo testimonio.

Minutos después decidí escribir un poema titulado “el día que Malayo lloró

Grueso error, pues mis imágenes eran apenas un malabar de situaciones absurdas
en las cuales Malayo lloraba en un momento donde, seguramente, no lloraría.

Sin embargo, tiempo atrás en la ciudad vasca de Gernika
Miraba con Malayo el televisor que pasaba unas imágenes
de una acción bélica que habíamos realizado días antes en esa ciudad.

me emociona hasta las lágrimas ver esto
replicó Malayo rompiendo el silencio del televisor

Y así fue como sin darme cuenta, Malayo lloro frente a mí,
por razones ajenas a una mujer

o al poder que ejercen ciertos textos o libros misteriosos.

1 comment:

Javiera Leonor said...

Y todavía muerta
despierto en tus palabras...