Unas 50 personas de los pueblos cercanos a Berriew llegaron al Centro Comunitario para el espectáculo de la noche. Mi lectura consistía en los 8 poemas que tengo traducidos al ingles; traducciones hechas por doble R (el poeta Rodrigo Rojas). Después de una obra de teatro realizada por niños y adultos, era mi turno. Andrew Logan me propuso invitar a su equipo de actrices y amigos a leer las versiones en ingles. Sin negarme a su propuesta, a las siete de la tarde estaba compartiendo el escenario con Lady Patricia Stephenson, Miss Ulla Larson, Andrew Logan, Bob Kingdom (Dylan Thomas), Elena y Miss Jenny Runacre: todos ellos de pie, con uno o dos poemas, a mi izquierda, esperando algún gesto para empezar. La imagen era rara. Ni siquiera ensayamos.
Los nervios antes de empezar me hicieron decir “Hello!”, al unísono el publico me respondió “Hello!” y risas. Aunque sonó entupido, salio gracioso. Comencé diciendo quien era y hable de Chile, de cómo era mi país, hice una improvisada relación entre los paisajes del Sur y las colinas de Gales. Explique mi breve teoría de porque en Chile hay una larga tradición literaria. Todo no duro más de 2 minutos. Antes de empezar dije:
"I am not sure if I am a poet or if I am an artist. Today I am in particular situation in my life. Neither the red light nor the green light. I sit down in the crossing: the yellow light, the place of the doubts (…)"
Este comentario fue apropósito de una provocación tanto interna como externa. Cuestionar mi posición antes de comenzar a leer en un Festival de Poesía me pareció un aporte. Tengo la impresión que los ingleses detestan la duda: to be or not to be. Es casi una cuestión de mal gusto. Parte de su ironía o no, el comentario causo un murmullo entre risas.
La lectura fue lenta y se escucho con gran silencio. Cada vez que terminaba un poema, uno de mis compañeros de escenario daba un paso adelante y leía pausadamente el poema en ingles. El único que cruzo el escenario hasta donde estaba y leyó con su voz Dylan Thomas fue Bob Kingdom. Al terminar recibimos largos aplausos.
Después de la lectura, comenzó la presentación de CasaGrande. Breve y precisa. Las imágenes hablan por si solas. Sin duda era extraño estar en el minúsculo Berriew hablando de todo esto. Hice una referencia a Valdivia y el Festival de Cine, donde mis hermanos Julio y Joaquín se encontraban en ese momento. Con la pantalla lista me fui a la mesa de sonido a poner la música improvisada. En pocos minutos la oscuridad de la sala y el video hicieron lo suyo: ahí estaban los poemas cayendo, esta vez sobre Gales. Una imagen que cautiva y todavía no me canso de mirar. Cuando termino, Andrew Logan se paro adelante y dio muchas palabras de agradecimiento, con los ojos rojos dijo “This was a really moving presentation”. Se me acerco mucha gente. Los Bombardeos de Poemas tienen un poder que abre la conversación. El tímido Bob Kingdom, estaba muy afectado. Sin decir nada me tomo lo brazos y me hablo del sonido de la poesía en castellano. En general, eso llamo la atención: oír versos en español. Hasta hable con la única profesora de español de Berriew, que tropezada a cada rato para darse a entender.
Después de un receso de 10 minutos comenzó el baile. Con una banda en vivo y un locutor, todo el mundo bailo complicadas coreografías de un baile irlandés. Me sume y quede raja a los 20 minutos. Al rato después, con Lady Patricia Stephenson y Miss Ulla Larson nos fuimos al único Pub de Berriew. En el bar un guitarrista en vivo tocaba todo tipo de música inglesa. Fui reprochado por no ser fanático de Bob Dylan. Cantamos una gran variedad de temas de Dylan, me invitaron un par de vodka tónica y una Pint. Mis amigas volvieron a sus años mozos y en poco rato se levantaron de sus asientos y con otras señoras que bordeaban los 70 años, saltaron y hasta lanzaron patadas al aire, cuando el guitarrista toco “Cocaine” de Eric Clapton. Estaba impresionado. Yo pensaba si mi abuela hubiera sido capaz de semejante desplante. Se me acerco otra señora para decirme que en los años 60 había conocido a Salvador Allende en una visita a Londres. Muy sentimental me dijo que escucharlo era iluminador. Lo recordaba como si fuera ayer, que su ingles era muy bueno, etc. En fin, los años 60.
Miss Ulla Larson iba en la quinta cubalibre cuando me confeso que ella sentía que la presentación había estado más que buena y que habíamos plantado una semilla de no se qué, en el alma de los habitantes de Berriew.
Al otro día le tocaba el turno a Bob Kingdom (Dylan Thomas). A mediodía hubo una presentación de cocina: perdiz con tocino y acelgas. Aprendí lo siguiente: today, supermarkets destroy sessions. Yo tenía que regresar a Londres a las 4 de la tarde. Bob Kingdom recitaba desde las 15:15. Nos encontramos en bambalinas y ahí estaba: el mismísimo Dylan Thomas resucitado. Su maquillaje era perfecto: terno azul, humita azul marino con lunares blancos, camisa blanca, zapatillas y el pelo colorin y algo chascón. Cuando salio al escenario me termino de convencer: hablo de memoria, una mezcla de entrevistas radiales y poemas clásicos: Remembers of Childhood have no order and no end…logre captar en su ágil monologo. Faltando 15 minutos para las 4 me avisaron que me esperaban afuera para ir a tomar el tren. Tome mis cosas y partí. Cuando llegue a la puerta de la sala, Dylan Thomas (Bob Kingdom) lanzo un grito: "Somebody is leaving in the middle of this night…good luck, good bye!”. Era su gesto de despedida. Me detuve y alce un brazo, él levanto su mano izquierda.
Al subirme al tren me quede pensando en lo que había pasado. Fueron tres días muy comprimidos. Tratando de descifrar algunos detalles me quede dormido con las señoras cantando:
There is a welcome in the hillside..!!!
There is a welcome in the vale!!!
……
When I come home again to Wales!!.
Los nervios antes de empezar me hicieron decir “Hello!”, al unísono el publico me respondió “Hello!” y risas. Aunque sonó entupido, salio gracioso. Comencé diciendo quien era y hable de Chile, de cómo era mi país, hice una improvisada relación entre los paisajes del Sur y las colinas de Gales. Explique mi breve teoría de porque en Chile hay una larga tradición literaria. Todo no duro más de 2 minutos. Antes de empezar dije:
"I am not sure if I am a poet or if I am an artist. Today I am in particular situation in my life. Neither the red light nor the green light. I sit down in the crossing: the yellow light, the place of the doubts (…)"
Este comentario fue apropósito de una provocación tanto interna como externa. Cuestionar mi posición antes de comenzar a leer en un Festival de Poesía me pareció un aporte. Tengo la impresión que los ingleses detestan la duda: to be or not to be. Es casi una cuestión de mal gusto. Parte de su ironía o no, el comentario causo un murmullo entre risas.
La lectura fue lenta y se escucho con gran silencio. Cada vez que terminaba un poema, uno de mis compañeros de escenario daba un paso adelante y leía pausadamente el poema en ingles. El único que cruzo el escenario hasta donde estaba y leyó con su voz Dylan Thomas fue Bob Kingdom. Al terminar recibimos largos aplausos.
Después de la lectura, comenzó la presentación de CasaGrande. Breve y precisa. Las imágenes hablan por si solas. Sin duda era extraño estar en el minúsculo Berriew hablando de todo esto. Hice una referencia a Valdivia y el Festival de Cine, donde mis hermanos Julio y Joaquín se encontraban en ese momento. Con la pantalla lista me fui a la mesa de sonido a poner la música improvisada. En pocos minutos la oscuridad de la sala y el video hicieron lo suyo: ahí estaban los poemas cayendo, esta vez sobre Gales. Una imagen que cautiva y todavía no me canso de mirar. Cuando termino, Andrew Logan se paro adelante y dio muchas palabras de agradecimiento, con los ojos rojos dijo “This was a really moving presentation”. Se me acerco mucha gente. Los Bombardeos de Poemas tienen un poder que abre la conversación. El tímido Bob Kingdom, estaba muy afectado. Sin decir nada me tomo lo brazos y me hablo del sonido de la poesía en castellano. En general, eso llamo la atención: oír versos en español. Hasta hable con la única profesora de español de Berriew, que tropezada a cada rato para darse a entender.
Después de un receso de 10 minutos comenzó el baile. Con una banda en vivo y un locutor, todo el mundo bailo complicadas coreografías de un baile irlandés. Me sume y quede raja a los 20 minutos. Al rato después, con Lady Patricia Stephenson y Miss Ulla Larson nos fuimos al único Pub de Berriew. En el bar un guitarrista en vivo tocaba todo tipo de música inglesa. Fui reprochado por no ser fanático de Bob Dylan. Cantamos una gran variedad de temas de Dylan, me invitaron un par de vodka tónica y una Pint. Mis amigas volvieron a sus años mozos y en poco rato se levantaron de sus asientos y con otras señoras que bordeaban los 70 años, saltaron y hasta lanzaron patadas al aire, cuando el guitarrista toco “Cocaine” de Eric Clapton. Estaba impresionado. Yo pensaba si mi abuela hubiera sido capaz de semejante desplante. Se me acerco otra señora para decirme que en los años 60 había conocido a Salvador Allende en una visita a Londres. Muy sentimental me dijo que escucharlo era iluminador. Lo recordaba como si fuera ayer, que su ingles era muy bueno, etc. En fin, los años 60.
Miss Ulla Larson iba en la quinta cubalibre cuando me confeso que ella sentía que la presentación había estado más que buena y que habíamos plantado una semilla de no se qué, en el alma de los habitantes de Berriew.
Al otro día le tocaba el turno a Bob Kingdom (Dylan Thomas). A mediodía hubo una presentación de cocina: perdiz con tocino y acelgas. Aprendí lo siguiente: today, supermarkets destroy sessions. Yo tenía que regresar a Londres a las 4 de la tarde. Bob Kingdom recitaba desde las 15:15. Nos encontramos en bambalinas y ahí estaba: el mismísimo Dylan Thomas resucitado. Su maquillaje era perfecto: terno azul, humita azul marino con lunares blancos, camisa blanca, zapatillas y el pelo colorin y algo chascón. Cuando salio al escenario me termino de convencer: hablo de memoria, una mezcla de entrevistas radiales y poemas clásicos: Remembers of Childhood have no order and no end…logre captar en su ágil monologo. Faltando 15 minutos para las 4 me avisaron que me esperaban afuera para ir a tomar el tren. Tome mis cosas y partí. Cuando llegue a la puerta de la sala, Dylan Thomas (Bob Kingdom) lanzo un grito: "Somebody is leaving in the middle of this night…good luck, good bye!”. Era su gesto de despedida. Me detuve y alce un brazo, él levanto su mano izquierda.
Al subirme al tren me quede pensando en lo que había pasado. Fueron tres días muy comprimidos. Tratando de descifrar algunos detalles me quede dormido con las señoras cantando:
There is a welcome in the hillside..!!!
There is a welcome in the vale!!!
……
When I come home again to Wales!!.
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