Cada vez que me siento en la biblioteca a leer o a escribir entro en una cancha de tenis. Dado que estamos en Londres podría ser una cancha de pasto, verde y rápida. O bien una mesa de ping-pong. El tenis como el ajedrez requieren de una gran disciplina mental. Estadísticas estiman que un jugador en un partido normal pasa casi el 70% del tiempo del partido sin jugar puntos. Sufro, al igual que todo el mundo criado frente a una pantalla de ‘deficit atencional’.
Solo he tomado una vez en mi vida Ritalin y no fue para estudiar sino para celebrar el primer matrimonio de un amigo cercano, hace casi ya 9 años. La euforia del Ritalin (mezclado con piscola y whisky) me hizo aparecer de colado en la foto de los primos de la familia del novio: creo que tuvieron que borrar mi imagen en Photoshop.
¿Que hago el resto del tiempo? Sacar la vuelta. Escribir este Blog. O bien, pararme, ir al baño, llenar la botella de agua, revisar el correo el electrónico. Me gusta quedarme mirando la ventana. Encontrarme con Londres lleno de nubes, mirar las chimeneas y contarlas. Me siento en el segundo piso, para tener seguido este placer.
Al igual que el Chino Ríos, como uno o dos plátanos después de un momento de concentración y escritura. Tengo buen primer saque: abrir un libro por primera vez y encontrar algo útil. Mi segundo saque es normal. Casi siempre tengo la sensación que pierdo. Termino los días diciendo: “bueno son cosas del estudio, igual es difícil, hoy no fue mi día, mañana si que si.”.
Pensar y escribir son actos adversos. Dos placeres difíciles. Cuando termino un párrafo, luego de minutos de juego cruzado y de fondo, la cancha de tenis se descubre como lo que siempre fue: un duro frontón. Cada línea, cada punto y cuerpo final del texto, son notaciones y construcciones donde juego conmigo mismo. Miradas desde afuera sobre el otro que soy. Ese otro parado en el altillo o en la tribuna. Un travestí en silencio que en un solo gesto, aplaude e insulta.
Mientras termino este Blog, afuera comienza una intensa lluvia de verano. La lluvia me pone triste en este momento. Cierro los ojos e imagino la historia de cuando Sir Tobi Prieto saludo a la mismísima Reina de Inglaterra, o cuando se tomo una Pint “al seco” después de una larga jornada de estudio.
Mientras escucho sus historias me imagino que hacemos cola para entrar a Wimbledon con nuestros amigos y amigas de Londres, un día como este. Un día nublado.
Monday, August 22, 2005
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2 comments:
LMP piensa que el frontón es un deporte sano, pero a veces, puede llegar a ser contraproducente. Me dicen por aquí que intente con el ping pong de bolsillo, lo practicarán los señores ingleses también?
LMP: el ping-pong lo practican tanto ingleses como las inglesas.
a las inglesas les gusta mucho, tienen de sobra con que pelotear. sobre todo cuando ponen esas canciones eletronicas medias chillonas.
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