Tomas desde que llego a Londres se ha transformado.
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Aunque no ha llevado a la práctica su estrategia de integración y seducción de mujeres, es decir, por estos días ya debería vestir guayabera, exhibir pelo en pecho y bailar salsa, Tomas se ha transformado de otras maneras.
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Primero, su nueva disciplina estilística es digna de destacar. No olvidemos que en Chile, sus amigos le apodaron "chupadito” (dígase Chupaito) dado su alegre look: metro sesenta de estatura, tez rosada, sonrisa de oreja a oreja y cuerpo "rechonchito" producto de su adicción a las promociones fast food.
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Aquí en Londres, Tomas sale a trotar varias veces por semana, dejo de comer dulces (una vez le ofrecí un trozo de Snikker y me dijo 'no, gracias'), se compro una bicicleta y a veces cambia sus clásicos lentes rectangulares (tipo intelectual relajado), por unos lentes de contacto que resaltan una mirada de "piti-ciego" clásico, anfibia e ingenua.
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Segundo cambio es su internacionalización social. Tomas ahora tiene amigos extranjeros. Esta experiencia ha calado hondo en su alma. Al punto que desde que llego ha transmitido su preocupación por los nuevos vínculos y sus resistencia a tener muchos “amigos chilenos”. No quiere ser parte de grupos nacionales: “no somos un grupo!” (Alega). Aunque nadie lo toma muy en serio, esta preocupación de Tomas no deja de ser más que otra forma de estar al margen de si mismo y del resto. La libre expresión de remar con espíritu critico.
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Tomas es dueño de la razón práctica, es agudo y posee una gran puntería lingüística: como dice mi amigo Julio, “Ariztia lo entiende todo”, por ejemplo, si camina y ve un chicle color morado en el suelo, dice: “OHH, estamos cerca de gringos de California… mmm San Francisco…deben vivir en un hoyo y ver televisión todo el día”. Todo un detective social, con un olfato digno de sabueso científico y de alumno doctorado de la prestigiosa LSE.
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Tercero cambio, su preocupación para saber todo lo que pasa, sin importar los costos. Esto se confunde con andar apurado y sin tiempo para nada. Como me dice el José, uno de los karmas de Tomas es andar apurado; esto significa que su falta de tiempo es un estilo de vida más que una señal de esclavitud social/laboral. Esta preocupación termino en un yahoo groups que Tomas organizo hace unos meses con el “grupo” que tanto complica su corazón.
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El manejo de datos, la recopilación de información, la mochila al hombro para cargar el mapa de Londres y una que otra novela de turno, son las 4 “P” de Tomas. Una obsesión asombrosa, ligada directamente con su motivación académica más profunda: el consumo de la prosa urbana.
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Cuarto cambio: su noción de la vida y de su tierra natal. En Londres, Tomas ha crecido hacia dentro, al punto que Chile era un jardín infantil que impedía el libre desempeño de su alma. Ese aire de joven hip-hop castigado en el campo por el papá, comienza a quedar atrás. Habla de Chile con una voz de autoridad dócil y seria. A veces, plantea sus inquietudes severamente.
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La verdad es que no se si Tomas ha madurado o ha envejecido. Pero algo le ha pasado.
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Su último y quinto cambio, es la ausencia de cambio. En el fondo, Tomas sigue siendo el “chupaito” que alguna vez conocimos. Su humor sencillo, el Don para conversar y su gesto técnico de acomodarse los anteojos sobre la nariz cada vez que termina una idea, estan intactos.
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(aplausos).
Tuesday, April 19, 2005
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